En el marco de las Jornadas Europeas del Patrimonio, celebradas en Francia los días 19 y 20 de septiembre bajo los temas «Patrimonio en crisis» y «Bicentenario de la fotografía», el equipo de Español de Maternal del Liceo franco-ecuatoriano La Condamine organizó una experiencia especial para acercar a los niños a uno de los alimentos más representativos de nuestra cultura: el maíz.
A través de una experiencia sensorial, vivencial y pedagógica, los niños tuvieron la oportunidad de observar, tocar, oler, transformar y saborear este alimento tan presente en la historia, la vida cotidiana y las tradiciones del Ecuador.
Los niños comenzaron descubriendo la planta del maíz y explorando sus diferentes formas, colores y variedades. A través de distintas estaciones sensoriales, pudieron manipular mazorcas y granos, descubrir sus diferentes texturas y observar el maíz desde nuevas perspectivas.
El uso de microscopios les permitió además acercarse a este alimento de una manera diferente, despertando su curiosidad y favoreciendo la observación y la exploración científica.
Posteriormente, experimentaron distintas formas de transformar el maíz, entre ellas molerlo utilizando una piedra y un molino. Cada gesto se convirtió en una oportunidad para observar, experimentar, hacerse preguntas y aprender.
Después de conocer el maíz en sus diferentes formas, llegó el momento de degustar algunas preparaciones tradicionales como el choclo, el mote y el tostado.
Esta experiencia permitió a los niños reconocer y comparar sabores, aromas y texturas, descubriendo las diversas maneras en las que un mismo alimento puede transformarse y formar parte de nuestra mesa.
Y luego llegó el momento de convertirse en verdaderos pequeños cocineros.
Los niños participaron activamente en la preparación de tortillas de maíz, las tradicionales «bonitísimas». Amasar, presionar, formar y finalmente probar fueron acciones que les permitieron experimentar nuevas sensaciones y comprender cómo, a partir del maíz, podemos preparar nuestros propios alimentos.
Así, entre mazorcas, granos, sabores, microscopios y pequeñas manos llenas de masa, los niños realizaron un recorrido lleno de descubrimientos.
Esta actividad convirtió al maíz en una verdadera puerta de entrada al patrimonio alimentario del Ecuador, promoviendo al mismo tiempo la exploración, la experimentación, la curiosidad y el intercambio.
Una hermosa experiencia organizada por el equipo de Español de Maternal, que demuestra que el patrimonio también puede descubrirse, tocarse, transformarse… ¡y saborearse!
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