Con mucha emoción, los alumnos de C2 del Lycée franco-ecuatoriano La Condamine iniciaron el pasado 24 de marzo su esperada Clase Verde rumbo a Ibarra 2026. Tras despedirse de sus familias, comenzó una experiencia única de aprendizaje, descubrimiento y convivencia que quedará grabada en sus memorias.
A lo largo de estos cuatro días, los estudiantes vivieron una inmersión completa en la naturaleza, la cultura y las tradiciones de la región. Una de sus primeras paradas fue en Totora Wasi, un emprendimiento local liderado por mujeres, donde descubrieron el uso de la totora, una planta acuática biodegradable con la que se elaboran diversos objetos artesanales. Una experiencia enriquecedora que puso en valor el trabajo local y el respeto por el medio ambiente.
La visita a la laguna de Cuicocha, ubicada en el cráter de un antiguo volcán, permitió a los alumnos explorar un entorno natural impresionante, acompañado de relatos y leyendas que enriquecieron el recorrido. Asimismo, tuvieron la oportunidad de experimentar con la cerámica, trabajando con sus manos y conectando con una práctica ancestral guiada por artesanos locales.
Las actividades continuaron con talleres culturales y científicos, como la elaboración de atrapasueños, inspirados en la tradición de los pueblos originarios de América del Norte, y la creación de champú de sábila, donde los estudiantes se convirtieron en verdaderos “científicos”, aprendiendo cada etapa del proceso junto a expertos locales.
El contacto con la naturaleza también fue protagonista: los alumnos conocieron distintas razas de caballos, visitaron huertos que abastecen gran parte de los alimentos consumidos durante la estadía y descubrieron prácticas agrícolas sostenibles. La experiencia gastronómica fue igualmente destacada, con la preparación de una pachamanca, técnica ancestral que permitió a los estudiantes conocer y degustar sabores tradicionales.
El programa incluyó además actividades recreativas y de integración como la pambamesa, búsquedas del tesoro, juegos tradicionales y momentos de esparcimiento en la piscina. Uno de los momentos más especiales fue la noche de fuego y leyendas, en la que, tras una caminata con antorchas, los alumnos compartieron historias alrededor de una fogata, en un ambiente mágico y lleno de emociones.
La dimensión emocional también tuvo un lugar importante durante esta experiencia. La lectura de cartas enviadas por sus familias fue un momento profundamente significativo, reforzando los lazos afectivos y acompañando a los estudiantes en esta etapa de crecimiento personal.
Durante su estadía, los alumnos también visitaron la ciudad de Ibarra, recorriendo espacios culturales como el museo del cuartel militar y la Casa de la Ibarrañería, además de participar en actividades de educación vial. La experiencia culminó con la preparación y degustación de los tradicionales helados de paila.
Cada jornada estuvo acompañada por el trabajo en el “carnet de voyage”, herramienta que permitió a los estudiantes reflexionar, crear y consolidar sus aprendizajes de manera lúdica y significativa.
La clase verde contó además con la grata visita del Director General del establecimiento, Monsieur Mouchet, quien compartió con los alumnos este momento especial.
La última noche, llena de música, baile y alegría junto al grupo Las Chotenitas, marcó el cierre de una experiencia intensa y enriquecedora.
Cuatro días llenos de aprendizajes, emociones y descubrimientos que fortalecieron la autonomía, el espíritu de grupo y el vínculo con el entorno. Hoy, nuestros alumnos regresan con el corazón lleno de recuerdos inolvidables y listos para reencontrarse con sus familias.